El fútbol, deporte de contacto
- Luis González

- 17 dic 2025
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Luis González, exárbitro y comentarista arbitral, explica, en su artículo semanal, por qué el gol anulado a Osasuna en la derrota del pasado sábado en el Camp Nou debió subir al marcador

A raíz de la polémica generada por la jugada del gol anulado a Osasuna en el Camp Nou, conviene analizar la acción para intentar entender cómo fue arbitrada y porqué, en mi opinión, el gol debió subir al marcador. Dos son las cuestiones claves en esta jugada. La primera es que el fútbol es un deporte de contacto. En un partido se producen muchos contactos y la mayoría no son sancionables, son meros lances del juego.
La segunda es que el portero es un jugador más, sujeto al mismo reglamento que el resto de jugadores y cuya única diferencia es que puede jugar el balón con las manos dentro de su propia área. La jugada en cuestión parte de un contacto de Eric García con Catena que parece ser un tropezón involuntario que tiene como consecuencia la caída del jugador osasunista. En la caída golpea también de forma involuntaria al portero del Barcelona que había salido a por el balón. A diferencia del primer contacto, este no derriba al portero, que puede saltar y despejar el balón y el rechace cae a los pies de Herrando que, en posición legal, remata a gol.
Ambos contactos son lances del juego en los que no existe voluntariedad, ni peligro, ni fuerza excesiva ni cualquier otra circunstancia que los convierta en sancionables, por lo que no debió señalarse falta de Catena sobre Joan García, portero del Barça. El problema viene por la falta de criterio que tuvo el árbitro cántabro Adrián Cordero Vega en esta acción. O ambos contactos son sancionables o ninguno de los dos lo son. En esta jugada no se produjo la intervención del VAR ya que el contacto existe y no se consideró un error evidente del colegiado. El protocolo de uso de esta herramienta impide que se llame al árbitro de campo a revisar la acción.
Para que un arbitraje tenga credibilidad, consistencia y sea de calidad necesita, entre otras cosas, aplicar un criterio igual para ambos equipos y en todas las zonas del campo durante todo el partido. Cuanto mejor y más equilibrado sea el criterio, mejor será el arbitraje. Peritar la intensidad de los contactos no es tarea fácil y estamos viendo cada jornada jugadas en las que se cuestiona si los contactos son suficientes o no para ser sancionables. Nos guste o no, esta decisión es exclusiva de las y los árbitros y en sus silbatos recae la responsabilidad de decidir en décimas de segundo.



