Delegado de valores
- Luis González

- 20 feb
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Reflexión de nuestro comentarista arbitral y exárbitro Luis González, en su artículo de esta semana, sobre la creciente violencia verbal en los campos del fútbol navarro y en categorías bajas

Estamos viendo cada fin de semana cómo los incidentes y los malos modos van en aumento. El fútbol profesional se está convirtiendo en un muy mal ejemplo para el fútbol aficionado y no digamos nada si hablamos de fútbol base. Los engaños, simulaciones y protestas están a la orden del día y nuestro fútbol navarro no es ajeno a esta situación. El nivel de exigencia e intolerancia hacia el colectivo arbitral está tomando un cariz muy preocupante.
Si hablamos de las categorías que se juegan bajo el paraguas de los Juegos deportivos de Navarra en las que intervienen árbitros designados por el comité navarro, es decir, desde infantiles hasta juveniles, la mayoría de chicas y chicos que arbitran estos partidos son muy jóvenes, muchas veces, al igual que los jugadores y jugadoras, menores de edad. No hay fin de semana en el que no aparezcan los malos modos en las gradas, se escuchen insultos, padres que se meten con jugadores del otro equipo o con los árbitros mientras los padres de esos niños y niñas pierden la paciencia…
Para los responsables de los equipos muchas veces no es fácil intervenir ya que entrar en discusión con padres que están pagando una cuota sería entrar en terreno pantanoso y prefieren que sean otros quienes resuelvan el problema. Desde hace ya unos años el INDAF (Instituto Navarro de la actividad física y el deporte) de la mano con la Federación Navarra de fútbol, crearon la figura del "Delegado de valores en el terreno de juego”. Son personas que asisten a algunos partidos tanto de fútbol como de fútbol sala y cuya labor se centra en velar y ayudar a que los jugadores, entrenadores y público tengan un comportamiento acorde a lo que se espera en estas competiciones supervisada por los Juegos deportivos de Navarra. Van identificados y se presentan a ambos equipos y al árbitro antes de comenzar el partido, poniéndose a su disposición para colaborar en que los partidos se desarrollen con deportividad y respeto.
De igual forma su presencia en la grada ayuda a que aficionadas y aficionados animen siempre en positivo a sus jugadores y respeten en todo momento al equipo contrario y a los árbitros y árbitras que se encuentran en un período de formación y aprendizaje. Cualquier equipo puede solicitar a la federación la presencia en sus partidos de un delegado de valores si considera que puede haber alguna circunstancia que vaya a alterar el buen orden deportivo en algún partido. Afortunadamente la inmensa mayoría de quienes asistimos con asiduidad a ver y disfrutar de nuestro fútbol regional somos personas cabales y con un comportamiento ejemplar, pero no todas las personas entienden que eso es lo deseable o no son capaces de comportarse.
La temporada avanza y cada jornada va resultando más determinante para que los equipos puedan alcanzar sus objetivos. Debemos ser capaces entre todos los que participamos de una u otra forma en este deporte de colaborar y aportar para que la violencia verbal y física desaparezca de los campos y pabellones. Si este próximo fin de semana cada una y cada uno hacemos algo, el objetivo estará más cerca. Ojalá los valores estén siempre presentes.



